Hace días que traigo una bronca en el trabajo. No es el clásico problema del jefe, o de los compañeros, no es que esté atascada de chamba o estresada, no es nada común. Aunque a lo largo de estos días me he dado cuenta que es más común de lo que creía.
El problema es que una empresa quiere exigirte que des lo mejor, que trabajes en equipo, que cumplas tus responsabilidades y ahí entre tus ratos libres aportes valor agregado al negocio. Si no, te puedes ir con tu cajita de sopresas a otro lado. Porque claro, la situación está que arde y ahí del imbécil que se atreve a renunciar a su chamba en busca de algo mejor, en estos tiempos... ¿Pero qué pasa con las responsabilidades de la empresa? ¿Qué pasa con su trabajo en equipo? ¿Con su valor agregado? Muy sencillo, ellos no lo dan. Ahora la empesa no se responsabiliza por su trabajadorresponsabledevaloragregado. Ahora se lavan las manos y dicen que una agencia va a responder por ti, porque sale más barato.
Finalmente resulta que la agencia te dice: "No, yo no puedo responder por ti porque tu en realidad eres empleado de la otra empresa, yo nada más te administro". Como diría Cafe Tacvba: ¿Y entonces dónde quedo yo? Pues en la tierra de nadie. Si te acercas a uno este te mandara con el otro y viceversa, haciendo un círculo vicioso que nunca acaba. Me acerqué con amigos y me dijeron: "así es ahora, hay que aguantarse", me acerqué con un abogado y me dijo: "así nos las gastamos los abogansters" me acerqué a los compañeros de trabajo y me dijeron: "al menos tienes chamba" me acerqué a la familia y se fusilaron la línea de los compañeros de trabajo. Al final el mensaje fue: "ni te quejes, porque afuera hay más jodidos que tú".
Yo me pregunto, ¿Es ese el tabulador para decidir cuan feliz o agradecido debes estar? Quiero decir, si me atropella un micro y me rompo un pie, será mejor que no me queje, porque hay alguien que ni siquiera tiene pie; o puede venir algún vecino a decirme que otro atropellado se murió, así que mejor agradezco que el micro nada más me dejó tullida. ¿Que tal si dejo a un lado los ejotes del mole de olla porque no me gustan? también debería ponerme a pensar que los haitianos o los chilenos no tienen que comer y agradecer por tragarme unas pinches verduras verdes que ni me gustan. Y así sucesivamente. Claro, yo debería estar saltando de la emoción. Si un limpiaparabrisas viviera un día de mi vida se sentiría en el paraíso ¿no? ¿es la idea? y si yo viviera un día en la vida de un empresario de Dubai, también estaría en el paraíso ¿no? Pues no.
Cada quien tiene sus broncas y sus días felices muy acordes a su estilo de vida. Hay gente que es feliz comiendo tapioca y no por eso me debo poner a comer tapioca. Yo, con todo lo arrogante y estúpido que me han hecho creer que suena, merezco algo mejor. Merezco algo mejor porque me he esforzado por ello, porque cada vez que quise algo me puse a trabajar para conseguirlo, porque sé lo que es trabajar sábados y domingos por 3 pesos con tal de tener algo tuyo, porque veo que el de al lado tiene más que yo y en realidad nos partimos igual la madre. No quiero que le den menos, quiero que nos retribuyan el esfuerzo por igual. Así como es malo sobrevaluarse es malo subvaluarse, y yo no valgo menos como para que me den menos por hacer exactamente lo mismo que otros. Mucho menos estoy dispuesta a recibir un trato peor o menos derechos/privilegios que otros, no si en realidad estamos al mismo nivel. Y si no hubiera ningún comparativo, igual exigiría más, porque en realidad creo muy al Palacio de Hierro, que lo valgo.
Por eso hay tantas injusticias, por conformismos, por fracesitas como: "antes di que tienes", "agradece, que hay peores", "la cosa está bien difícil, ni le muevas", etc. Se han puesto a pensar qué pasaría si en vez de tener a 3 fulanos atrás de ti pidiendo menos que tú y ofreciendo hacer más, ¿fuera al revés? Que tal que te entrevistan y pides 10 pesos por hacer 10 cosas, y el de atrás pide 11 por las mismas 10 y el de atrás 11 por 11. La empresa ya no podría decir: "tranquilo, deséchalo que hay mil que quieren su chamba por mucho menos". No. Ahora tendría que valuar si le conviene más pagar un prospecto de 11 para que haga 11, o 10 por 9 por que está más especializado, o 10 por 10 porque es lo justo y no hay más barato. Pero no, ahora estar capacitado y especializado es un handicap. Ya ni siquiera se arriesgan a ofrecerte una cantidad, simplemente te desechan por estar sobrecalificado. Si no tienes ese valor agregado no importa, habrá ofertas pero claro, de 3 pesos porque eso es lo que vales sin especialidades, sin capacidades extra. El dilema de Shakespeare cambió a "saber o no saber". El mundo ha orillado a la vida laboral ha ser un sandwich sin jamón. Sí, es la mejor analogía. Antes podías ser la tapa de abajo cuando empezabas a adquirir experiencia, luego podías ser el jamón, luego con alguna especialidad o experiencia en cargos más altos podías ser queso y finalmente la tapa de arriba. Esa era la carrera. Ahora puedes ser la tapa de abajo o la de arriba. Si sabes mucho, lo mejor será que tengas buenos contactos para poder ser la tapa de arriba. Si no, hay de 2: Saber mucho y aún así ser la tapa de abajo o saber poco y seguir siendo la tapa de abajo por siempre.
Yo no sé a qué bestia ni en que ridículo momento se le ocurrió que, cómo lo cosa está difícil no merecemos lo mejor. No señor, merecemos lo mejor. Sobre todo cuando te partes el alma para obtenerlo. Yo Verito Lopez Tomate ha pesar de las frases trilladas y el miedo generalizado a soltar una rama para agarrar otra, me niego a ser la tapa de abajo y me niego rontudamente a comer tapioca.
miércoles, 2 de junio de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
Para sacar el estrés
Hoy voy a sacar mi estrés aquí, no el laboral si no el emocional. Todavía me sorprendo reaccionando ante cosas que creo no me deberían afectar. La pregunta; ¿porqué todavía lo hacen?
No parece, pero mi vida se ha vuelto muy complicada en los últimos años. Salí de casa de mis papás, hice el primer compromiso de pareja a largo plazo, cambié de trabajo, me cayeron muchos 20s y acepté muchas cosas que antes no había hecho. Cambié mi modus vivendi, operandi, y cualquier otro modus que se les ocurra, hasta el punto que los amigos más antiguos y cercanos, compartieron la opinión de que era una persona diferente. Mejor, mucho mejor, pero totalmente distinta.
Para personas como yo es peligrosísimo estar solas. "Es evidente que la soledad resulta peligrosa para las mentes que piensan demasiado... Cuando permanecemos solos durante mucho tiempo, poblamos de fantasmas el vacío". No hablo de "sola con mi soledad" si no de sola con mis ideas, con mis pensamientos. Un asunto en el trabajo ha tenido el tino de sacar lo peor de mí, situación que hace que reaccione, ante otras cosas, de manera mucho más visceral e inconsciente. No recomendable.
Ahora que veo Las Aparicio, me he quedado pensando mientras pienso, y sobretodo me he transportado al pasado, aunque no a los mejores días. Eso revuelto con las situaciones presentes; el estrés del coming out con mis padres para poder empezar a vivir transparente, el estrés del trabajo y la punta de estupideces que han hecho en este mes, el estrés de la lana para lograr tantos proyectos futuros, el estrés diario de la ciudad entre el tráfico, los viene viene y el caos intermitente, el estrés de la falta de tiempo para absolutamente todo lo que debería hacer, me tienen, digamos, loca. De esa loca que quisiera convertirse en un guerrero vikingo y matar dragones a espadazos sin fijarme quien es amigo de quien. Nada más ZAZ! espada, golpe, adrenalina y... silencio.
Con la novelita esta que se me ha hecho vicio, me he dado cuenta que he encarnado a casi todos los personajes que presenta.
He sido la novia del wey que odia a mi "mejor amiga" porque cree que somos más que amigas, he vivido los panchos, las jetas, las insinuaciones.
He sido la amiga que odia al wey porque en realidad quisiera que no fuera mi amiga nada más y además creo que es un pendejo.
He sido el wey que ve como la novia se le va sin poder hacer mucho porque es más pendejo que consciente y porque la atracción entre los otros es irrefrenable. He sido todo el triángulo amoroso.
He sido la esposa que idelaiza al marido pensando que no puede haber mejor persona y cuando sucede una tragedia se da cuenta que era un hijo de puta. He sido la que hace corajes mientras descubre como le vieron la cara día tras día y hasta año tras año mientras lo defendía y escribía cartitas de amor.
He sido la mujer liberada que se desquita tirándose a media ciudad, haciendo como que no siente mientras siente.
He sido la chavita mocha (aunque no ha ese grado) que se esconde tras una fachada defensiva para no arriesgarse a que le den en la madre.
He sido hasta la abuela, tratando de proteger a los demás, de cuidarlos para que no la caguen igual que yo, sin poder lograrlo siempre porque existe el libre albedrío.
He sido el wey que cree tener la sartén por el mango y lo pierde todo por un berrinche.
Y el punto es, que no puedo mirar eso y hacer como que no pasa nada. Cuando está el Cas no puedo pensar en otra cosa, pero cuando no está la cabeza se me va. Me acuerdo de mis estupideces y me siento culpable, me acuerdo de las estupideces de los otros y me da coraje, y me pregunto si así somos todos, o es que yo no puedo cerrar un libro sin volverlo a hojear de vez en vez esperando que cambie la historia.
Por ahora, sólo un Castor, una presa y una mantita de vaca, pueden protegerme del aguacero.
No parece, pero mi vida se ha vuelto muy complicada en los últimos años. Salí de casa de mis papás, hice el primer compromiso de pareja a largo plazo, cambié de trabajo, me cayeron muchos 20s y acepté muchas cosas que antes no había hecho. Cambié mi modus vivendi, operandi, y cualquier otro modus que se les ocurra, hasta el punto que los amigos más antiguos y cercanos, compartieron la opinión de que era una persona diferente. Mejor, mucho mejor, pero totalmente distinta.
Para personas como yo es peligrosísimo estar solas. "Es evidente que la soledad resulta peligrosa para las mentes que piensan demasiado... Cuando permanecemos solos durante mucho tiempo, poblamos de fantasmas el vacío". No hablo de "sola con mi soledad" si no de sola con mis ideas, con mis pensamientos. Un asunto en el trabajo ha tenido el tino de sacar lo peor de mí, situación que hace que reaccione, ante otras cosas, de manera mucho más visceral e inconsciente. No recomendable.
Ahora que veo Las Aparicio, me he quedado pensando mientras pienso, y sobretodo me he transportado al pasado, aunque no a los mejores días. Eso revuelto con las situaciones presentes; el estrés del coming out con mis padres para poder empezar a vivir transparente, el estrés del trabajo y la punta de estupideces que han hecho en este mes, el estrés de la lana para lograr tantos proyectos futuros, el estrés diario de la ciudad entre el tráfico, los viene viene y el caos intermitente, el estrés de la falta de tiempo para absolutamente todo lo que debería hacer, me tienen, digamos, loca. De esa loca que quisiera convertirse en un guerrero vikingo y matar dragones a espadazos sin fijarme quien es amigo de quien. Nada más ZAZ! espada, golpe, adrenalina y... silencio.
Con la novelita esta que se me ha hecho vicio, me he dado cuenta que he encarnado a casi todos los personajes que presenta.
He sido la novia del wey que odia a mi "mejor amiga" porque cree que somos más que amigas, he vivido los panchos, las jetas, las insinuaciones.
He sido la amiga que odia al wey porque en realidad quisiera que no fuera mi amiga nada más y además creo que es un pendejo.
He sido el wey que ve como la novia se le va sin poder hacer mucho porque es más pendejo que consciente y porque la atracción entre los otros es irrefrenable. He sido todo el triángulo amoroso.
He sido la esposa que idelaiza al marido pensando que no puede haber mejor persona y cuando sucede una tragedia se da cuenta que era un hijo de puta. He sido la que hace corajes mientras descubre como le vieron la cara día tras día y hasta año tras año mientras lo defendía y escribía cartitas de amor.
He sido la mujer liberada que se desquita tirándose a media ciudad, haciendo como que no siente mientras siente.
He sido la chavita mocha (aunque no ha ese grado) que se esconde tras una fachada defensiva para no arriesgarse a que le den en la madre.
He sido hasta la abuela, tratando de proteger a los demás, de cuidarlos para que no la caguen igual que yo, sin poder lograrlo siempre porque existe el libre albedrío.
He sido el wey que cree tener la sartén por el mango y lo pierde todo por un berrinche.
Y el punto es, que no puedo mirar eso y hacer como que no pasa nada. Cuando está el Cas no puedo pensar en otra cosa, pero cuando no está la cabeza se me va. Me acuerdo de mis estupideces y me siento culpable, me acuerdo de las estupideces de los otros y me da coraje, y me pregunto si así somos todos, o es que yo no puedo cerrar un libro sin volverlo a hojear de vez en vez esperando que cambie la historia.
Por ahora, sólo un Castor, una presa y una mantita de vaca, pueden protegerme del aguacero.
lunes, 3 de mayo de 2010
Comida Feliz
En este mes voy a añadir una sección de datos curiosos. Aquellos datos de los que todos estamos llenos, suenan interesantes y no le importan absolutamente a nadie. Sin embargo, en algún momento muy particular podrían servir de algo. Uno nunca sabe para que puede necesitar una comida feliz o pasar por intelectual, sin serlo.
Los 4 alimentos felices. ¿Eres lo que comes? Gracias a algunas sustancias que contienen y su interacción con otros alimentos podría haber algunos que influyan el estado de ánimo.
Existen 4 alimentos catalogados como comidas felices. Estos son el chocolate, el plátano (la fruta eh!), la piña y el chile (insisto con que es SOLAMENTE comida). Todos estos alimentso estimulan principalmente las hormonas que causan sensaciones de felicidad, bienestar y sueño reparador; y, sobre todo, que actúan como analgésicos naturales.
El Chocolate: El chocolate es perfecto para brindar un pequeño estímulo entre las comidas. El azúcar y la manteca de cacao hacen que el cuerpo sea receptivo a absorber triptófano, aumentando el nivel de serotonina en el cerebro, que junto con las endorfinas son consideradas las hormonas de la felicidad. El contenido de cacao en el chocolate también proporciona estimulante cafeína. Otro ingrediente en el cóctel de felicidad del chocolate es la feniletilamina, un derivado de la fermentación de los granos de cacao, que también eleva el nivel de azúcar en sangre y tiene un efecto excitante, estimulante.
Otra ventaja es que la proteína de la leche en el chocolate proporciona exorfina, un analgésico natural, y teobromina, una sustancia similar a la cafeína, que potencia aún más el rendimiento y estimula la circulación.
El Plátano: Mejor para la silueta, activa la “gestión emocional” natural. Los plátanos están llenos de nutrientes y fibras y contienen muy poca grasa en comparación con el chocolate; también son ricos en vitaminas, minerales y oligoelementos, y proporcionan al organismo un rápido aporte de energía. Además, los plátanos son fácilmente digeribles y pueden reequilibrar los niveles de ácido en el organismo. Y el triptófano que contienen ayuda a producir serotonina, la hormona de la felicidad, que tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso y fomenta el pensamiento positivo y un estado de ánimo optimista.
La Piña: La piña es otro estimulante del bienestar físico, y un aliado contra la frustración. Es rica en minerales y vitaminas y contiene compuestos activos que estimulan la producción de serotonina, generando una optimista vitalidad. Al mismo tiempo, otros componentes calman la ansiedad y alivian la agitación nerviosa.
La vitamina C que contienen las piñas también estimula la circulación y el metabolismo; la combinación de componentes activos fomenta la capacidad que tiene el cuerpo de autocuración, calma los nervios y ayuda en problemas de concentración y motivación.
Y si tomas piña por la noche, te estarás administrando una pastilla natural para dormir: por la noche, el cerebro convierte el triptófano en melatonina, la hormona del sueño.
EL Chile: Capsaicina es el nombre de la sustancia milagrosa que combate la frustración, la ira y la depresión. Se encuentra en el chile, y produce una ligera sensación de quemazón en la lengua.
El cerebro percibe este calor picante como si fuera dolor, y para contrarrestarlo responde liberando endorfinas que potencian las sensaciones de bienestar. Este efecto se conoce en biología como el “gran efecto pimiento”.
En conclusión empezar el día con un chocolate caliente y un plátano puede preparanos para tener energía y optimismo durante las 8 horas siguientes. Una comida picante y un juguito de piña en la noche para terminar el día relajados y nutridos, de la mejor manera.
De ahora en adelante, tomaré chocolate al llegar a la oficina, en vez de café. Ahora la cafeína sola no me parece tan atractiva. JAJAJA
Los 4 alimentos felices. ¿Eres lo que comes? Gracias a algunas sustancias que contienen y su interacción con otros alimentos podría haber algunos que influyan el estado de ánimo.
Existen 4 alimentos catalogados como comidas felices. Estos son el chocolate, el plátano (la fruta eh!), la piña y el chile (insisto con que es SOLAMENTE comida). Todos estos alimentso estimulan principalmente las hormonas que causan sensaciones de felicidad, bienestar y sueño reparador; y, sobre todo, que actúan como analgésicos naturales.
El Chocolate: El chocolate es perfecto para brindar un pequeño estímulo entre las comidas. El azúcar y la manteca de cacao hacen que el cuerpo sea receptivo a absorber triptófano, aumentando el nivel de serotonina en el cerebro, que junto con las endorfinas son consideradas las hormonas de la felicidad. El contenido de cacao en el chocolate también proporciona estimulante cafeína. Otro ingrediente en el cóctel de felicidad del chocolate es la feniletilamina, un derivado de la fermentación de los granos de cacao, que también eleva el nivel de azúcar en sangre y tiene un efecto excitante, estimulante.
Otra ventaja es que la proteína de la leche en el chocolate proporciona exorfina, un analgésico natural, y teobromina, una sustancia similar a la cafeína, que potencia aún más el rendimiento y estimula la circulación.
El Plátano: Mejor para la silueta, activa la “gestión emocional” natural. Los plátanos están llenos de nutrientes y fibras y contienen muy poca grasa en comparación con el chocolate; también son ricos en vitaminas, minerales y oligoelementos, y proporcionan al organismo un rápido aporte de energía. Además, los plátanos son fácilmente digeribles y pueden reequilibrar los niveles de ácido en el organismo. Y el triptófano que contienen ayuda a producir serotonina, la hormona de la felicidad, que tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso y fomenta el pensamiento positivo y un estado de ánimo optimista.
La Piña: La piña es otro estimulante del bienestar físico, y un aliado contra la frustración. Es rica en minerales y vitaminas y contiene compuestos activos que estimulan la producción de serotonina, generando una optimista vitalidad. Al mismo tiempo, otros componentes calman la ansiedad y alivian la agitación nerviosa.
La vitamina C que contienen las piñas también estimula la circulación y el metabolismo; la combinación de componentes activos fomenta la capacidad que tiene el cuerpo de autocuración, calma los nervios y ayuda en problemas de concentración y motivación.
Y si tomas piña por la noche, te estarás administrando una pastilla natural para dormir: por la noche, el cerebro convierte el triptófano en melatonina, la hormona del sueño.
EL Chile: Capsaicina es el nombre de la sustancia milagrosa que combate la frustración, la ira y la depresión. Se encuentra en el chile, y produce una ligera sensación de quemazón en la lengua.
El cerebro percibe este calor picante como si fuera dolor, y para contrarrestarlo responde liberando endorfinas que potencian las sensaciones de bienestar. Este efecto se conoce en biología como el “gran efecto pimiento”.
En conclusión empezar el día con un chocolate caliente y un plátano puede preparanos para tener energía y optimismo durante las 8 horas siguientes. Una comida picante y un juguito de piña en la noche para terminar el día relajados y nutridos, de la mejor manera.
De ahora en adelante, tomaré chocolate al llegar a la oficina, en vez de café. Ahora la cafeína sola no me parece tan atractiva. JAJAJA
lunes, 26 de abril de 2010
viernes, 9 de abril de 2010
Nuestros hijos
Sofía
Sofi es la primogénita. Siempre pensamos que cuidaría de sus hermanos pero desde que nació Juan Carlos dijo: "No dejaré que se caiga por la ventana, pero que aprenda a cuidarse solito, cuando sea princesa, no voy a tener tiempo paara cuidarlo ¡todo el tiempo!" Nos reimos mucho. Es preciosa y se parece tanto al Castor que parece que volvió a nacer. Modosita, vanidosona, exigente, extremadamente inteligente muy atenta. Tiene un defecto, les gustan los gatos. Pero hemos aprendido a convivir con su gato llamado "nefasto", claro, a veces las madres ganamos, el acuerdo fue: "Tendrás tu gato "Nefasto" pero ¡será de peluche!" jajaja. No sé que haríamos sin Sofi, es pequeña, pero se acuerda de todo lo que se nos olvida, organiza mejor el super, nos recuerda las fechas importantes, es más ordenada que nosotros, sabe cocinar, y auqnue el Castor no lo vió venir, entre las clases de ballet y los vestidos de princesa, ¡le gustan los deportes! Esa es mi Sofi!
Juan Carlos
Como todo sandwich es un demonio. Estoy segura que secomió el conejito de energizer porque el niño ¡no para! Desde que nació he escuchado muchas veces la palabra dormir, pero honestamente no sé qué significa. No grita ni da lata. Uno pensaría que esto es perfecto, pero lo que no sabe, es que un niño no tiene que jalarte el pantalón todo el tiempo para sacarte de tus casillas, sólo tiene que ser como Juan Carlos. No te pela, pero mientras lo bajas del refrigerador mientras piensas ¿cómo se subió ahí un niño de 3 años? escuchas un SPLASH! y el mismo niño que acabas de bajar del refri, acaba de voltearse la cubeta de la ropa que se está remojando, encima. Lo bueno es que hay tiempo de secarlo, y cuidar que no se mate, mientras Sofi le ayuda al Castor a hacer la comida. Eso sí, Juan Carlos tiene corazón de caballero, a su hermana no la puedes ni regañar porque el señorito se pone en medio. Es acomedido y aunque como yo, no da una con las matemáticas, no puede dormirse sin un libro, ya sea que se lo leas o se lo dejes para leer. ¡Ah sí! se me olvidaba, ¡es fan de los Dinosaurios como yo! Creo que Juan Carlos, con todas sus vistudes, defectos y manías, es como mi clon.
Santiago
Si han visto uno de esos osos de peluche que dan ganas de estrujar, o a nuestro erizo Picorico, ese es Santi. Es el más tierno de los 3. Aunque es el más pequeño no está consentido. El Castor se había deprimido un poco porque eran 2 niños contra 1 niña, pero con Santi se sacó la lotería. La sigue a todas partes, le gusta sentarse con ella a hacer el libro de aventuras. Recorta, dibuja, pega, y se le ocurren ideas que a nadie. Estoy segura que va a ser diseñador, arquitecto o algo que requiera mucha imaginación. Santi es de esos niños incapaz de matar una mosca. Es un problema cuando limpias su cuarto y encuentras toda clase de insectos-mascota. Lo bueno es que hicimos un trato, no más insectos y le dejamos tener una tortuga. Ama su tortuga Clotilde. Ser tan bonachón tiene su costo, es blanco de todas las travesuras de su hermano y generalmente está lleno de harina, chocolate, agua o cualquier cosas que Juan Carlos le pueda embarrar. Pero es más ingenioso que su hermano. El otro día hizo muffins de chocolate y le regalo uno a JC, resultó que sólo la cubierta era de chocolate, lo de dentro, era Paly Do. Lo feo es que yo también me comí uno. Lo horrible, es que Santi, Sofi y el Castor, se rieron de nosotros hasta el día siguiente. Santi es genial. Ocurrente, soñador, tranquilo, observador, curioso, y no le alcanza la vida para abrazar a su mami, y claro, a su tortuga Clotilde.
Los 3 son los hijos que unos Castores nunca pensaron tener, vaya, nunca pensaron que serían tan increibles, tan perfectos. Hace unos días, en nuestro décimo aniversario, pasé por el Castor para ir a cenar, mientras los niños se quedaron con sus tías aprovechando que era jueves de paracaidismo. Cuando volvimos a la casa los niños nos recibieron con un pastel. Temí que estuviera relleno de Play Do, pero no fue así. Estaba hueco y por dentro tenía una foto de los 5, donde ellos 3 cargaban un letrero que decía: "Felicidades Familia Castor". Lo mejor, es que Photoshopearon la foto, con ayuda de sus tías, y los 3 estaban disfrazados de castorcitos.
No puedo esperar a ver a mi hermosa familia Castor. =D
Sofi es la primogénita. Siempre pensamos que cuidaría de sus hermanos pero desde que nació Juan Carlos dijo: "No dejaré que se caiga por la ventana, pero que aprenda a cuidarse solito, cuando sea princesa, no voy a tener tiempo paara cuidarlo ¡todo el tiempo!" Nos reimos mucho. Es preciosa y se parece tanto al Castor que parece que volvió a nacer. Modosita, vanidosona, exigente, extremadamente inteligente muy atenta. Tiene un defecto, les gustan los gatos. Pero hemos aprendido a convivir con su gato llamado "nefasto", claro, a veces las madres ganamos, el acuerdo fue: "Tendrás tu gato "Nefasto" pero ¡será de peluche!" jajaja. No sé que haríamos sin Sofi, es pequeña, pero se acuerda de todo lo que se nos olvida, organiza mejor el super, nos recuerda las fechas importantes, es más ordenada que nosotros, sabe cocinar, y auqnue el Castor no lo vió venir, entre las clases de ballet y los vestidos de princesa, ¡le gustan los deportes! Esa es mi Sofi!
Juan Carlos
Como todo sandwich es un demonio. Estoy segura que secomió el conejito de energizer porque el niño ¡no para! Desde que nació he escuchado muchas veces la palabra dormir, pero honestamente no sé qué significa. No grita ni da lata. Uno pensaría que esto es perfecto, pero lo que no sabe, es que un niño no tiene que jalarte el pantalón todo el tiempo para sacarte de tus casillas, sólo tiene que ser como Juan Carlos. No te pela, pero mientras lo bajas del refrigerador mientras piensas ¿cómo se subió ahí un niño de 3 años? escuchas un SPLASH! y el mismo niño que acabas de bajar del refri, acaba de voltearse la cubeta de la ropa que se está remojando, encima. Lo bueno es que hay tiempo de secarlo, y cuidar que no se mate, mientras Sofi le ayuda al Castor a hacer la comida. Eso sí, Juan Carlos tiene corazón de caballero, a su hermana no la puedes ni regañar porque el señorito se pone en medio. Es acomedido y aunque como yo, no da una con las matemáticas, no puede dormirse sin un libro, ya sea que se lo leas o se lo dejes para leer. ¡Ah sí! se me olvidaba, ¡es fan de los Dinosaurios como yo! Creo que Juan Carlos, con todas sus vistudes, defectos y manías, es como mi clon.
Santiago
Si han visto uno de esos osos de peluche que dan ganas de estrujar, o a nuestro erizo Picorico, ese es Santi. Es el más tierno de los 3. Aunque es el más pequeño no está consentido. El Castor se había deprimido un poco porque eran 2 niños contra 1 niña, pero con Santi se sacó la lotería. La sigue a todas partes, le gusta sentarse con ella a hacer el libro de aventuras. Recorta, dibuja, pega, y se le ocurren ideas que a nadie. Estoy segura que va a ser diseñador, arquitecto o algo que requiera mucha imaginación. Santi es de esos niños incapaz de matar una mosca. Es un problema cuando limpias su cuarto y encuentras toda clase de insectos-mascota. Lo bueno es que hicimos un trato, no más insectos y le dejamos tener una tortuga. Ama su tortuga Clotilde. Ser tan bonachón tiene su costo, es blanco de todas las travesuras de su hermano y generalmente está lleno de harina, chocolate, agua o cualquier cosas que Juan Carlos le pueda embarrar. Pero es más ingenioso que su hermano. El otro día hizo muffins de chocolate y le regalo uno a JC, resultó que sólo la cubierta era de chocolate, lo de dentro, era Paly Do. Lo feo es que yo también me comí uno. Lo horrible, es que Santi, Sofi y el Castor, se rieron de nosotros hasta el día siguiente. Santi es genial. Ocurrente, soñador, tranquilo, observador, curioso, y no le alcanza la vida para abrazar a su mami, y claro, a su tortuga Clotilde.
Los 3 son los hijos que unos Castores nunca pensaron tener, vaya, nunca pensaron que serían tan increibles, tan perfectos. Hace unos días, en nuestro décimo aniversario, pasé por el Castor para ir a cenar, mientras los niños se quedaron con sus tías aprovechando que era jueves de paracaidismo. Cuando volvimos a la casa los niños nos recibieron con un pastel. Temí que estuviera relleno de Play Do, pero no fue así. Estaba hueco y por dentro tenía una foto de los 5, donde ellos 3 cargaban un letrero que decía: "Felicidades Familia Castor". Lo mejor, es que Photoshopearon la foto, con ayuda de sus tías, y los 3 estaban disfrazados de castorcitos.
No puedo esperar a ver a mi hermosa familia Castor. =D
lunes, 29 de marzo de 2010
Decisiones
Este fin de semana estuvimos muy tranquilas reposando mi tifoidea en casa, y afortunadamente, algunos de nuestros amigos vinieron a hacernos compañía y a filosofar un rato. Entre muchas cosas, surgieron temas como casarse, tener hijos, aceptar empleos, salir de casa de los padres, las relaciones de pareja, las relaciones con amigos, enfrentar las decisiones que una persona toma con el resto del mundo y demás. Todas las conversaciones tuvieron en común la importancia de las decisiones que tomamos en la vida: como personas, profesionistas, parejas, amigos y demás, y después de estar en huelga de blog por un par de semanas, decidí escribir un poco sobre esto.
"La libertad, al fin y al cabo, no es sino la capacidad de vivir con las consecuencias de las propias decisiones. " James Mullen
Decidir significa elegir una entre varias opciones. Pasamos la vida tomando decisiones, desde lo que vamos a vestir cada día, hasta las personas con las que queremos compartir ese día a día, lo que haremos para trabajar… en fin, cada día decidimos al menos un par de cosas, más o menos importantes, más o menos trascendentes, más o menos definitivas e incluso más o menos difíciles. Decidir siempre implica riesgos y también un costo que debemos ser capaces de asumir, y eso es lo que empieza a complicar este fino arte.
Nuestras decisiones, al provenir de seres humanos que conviven con otros, suelen influir en la vida o las decisiones a tomar por otras personas, y las consecuencias comienzan entonces a alcanzar proporciones y alcances que dejan de involucrar sólo a nuestra persona en sí, y eso genera que la ansiedad y duda que tenemos ante ciertas situaciones se potencialice ante nuestra naturaleza de, para bien o para mal, pensar en nosotros mismos y también en los demás.
Tomamos decisiones y enfrentamos decisiones de los demás. Cuando decidimos la responsabilidad es nuestra, cuando enfrentamos las de los demás, muy probablemente no haya mucha alternativa y entonces decidimos la manera de comportarnos o reaccionar ante la decisión tomada, y eso suele ser mucho más sencillo (no necesariamente menos doloroso) pues la responsabilidad inicial es de alguien más: podemos ser víctimas o héroes, pero definitivamente no somos verdugos.
Total que en el recuento de las decisiones que he tenido que tomar o enfrentar a lo largo de mi historia, creo que las que más determinantes han sido las siguientes:
• Decir a mis padres que soy gay, lo cual definitivamente ocasionó la siguiente (tampoco estoy segura de que haya sido una decisión consciente)
• Salir de casa de mis padres (ellos lo decidieron, y yo tuve que enfrentarlo)
• Dejar trabajos y tomar otros
• Dejar amigos y tomar otros
• Dejar parejas e iniciar relaciones
Y respecto a esto último, hay una frase que escuché en la serie de Sony Drop Dead Diva en donde alguien dice algo como “Estar el resto de mi vida contigo no es una decisión, porque nunca hubo duda”, y aunque al principio pensé que era una frase muy cierta, después de meditarlo un rato me di cuenta de que en mi caso al menos, no es aplicable. Suena muy lindo, suena muy romántico, pero creo que no es real. Siempre hay problemas, siempre hay diferencias y siempre hay momentos en que nos cuestionamos si será que estamos haciendo lo correcto, en que creemos estar a punto de tirar la toalla y de pronto, todo se resuelve. En mi caso, repito, estar con mi Castortuga sí es una decisión, elegir que sin importar lo difícil que pueda ser el día a día, o lo mucho en lo que no coincidimos, quiero despertar cada uno de mis días y verla a mi lado, construir una familia y “co-pilotear” la nave.
Dudas, problemas, fricciones? Miles… Lo único que nunca he dudado es si nos amamos lo suficiente para que valga la pena todo lo demás.
"La libertad, al fin y al cabo, no es sino la capacidad de vivir con las consecuencias de las propias decisiones. " James Mullen
Decidir significa elegir una entre varias opciones. Pasamos la vida tomando decisiones, desde lo que vamos a vestir cada día, hasta las personas con las que queremos compartir ese día a día, lo que haremos para trabajar… en fin, cada día decidimos al menos un par de cosas, más o menos importantes, más o menos trascendentes, más o menos definitivas e incluso más o menos difíciles. Decidir siempre implica riesgos y también un costo que debemos ser capaces de asumir, y eso es lo que empieza a complicar este fino arte.
Nuestras decisiones, al provenir de seres humanos que conviven con otros, suelen influir en la vida o las decisiones a tomar por otras personas, y las consecuencias comienzan entonces a alcanzar proporciones y alcances que dejan de involucrar sólo a nuestra persona en sí, y eso genera que la ansiedad y duda que tenemos ante ciertas situaciones se potencialice ante nuestra naturaleza de, para bien o para mal, pensar en nosotros mismos y también en los demás.
Tomamos decisiones y enfrentamos decisiones de los demás. Cuando decidimos la responsabilidad es nuestra, cuando enfrentamos las de los demás, muy probablemente no haya mucha alternativa y entonces decidimos la manera de comportarnos o reaccionar ante la decisión tomada, y eso suele ser mucho más sencillo (no necesariamente menos doloroso) pues la responsabilidad inicial es de alguien más: podemos ser víctimas o héroes, pero definitivamente no somos verdugos.
Total que en el recuento de las decisiones que he tenido que tomar o enfrentar a lo largo de mi historia, creo que las que más determinantes han sido las siguientes:
• Decir a mis padres que soy gay, lo cual definitivamente ocasionó la siguiente (tampoco estoy segura de que haya sido una decisión consciente)
• Salir de casa de mis padres (ellos lo decidieron, y yo tuve que enfrentarlo)
• Dejar trabajos y tomar otros
• Dejar amigos y tomar otros
• Dejar parejas e iniciar relaciones
Y respecto a esto último, hay una frase que escuché en la serie de Sony Drop Dead Diva en donde alguien dice algo como “Estar el resto de mi vida contigo no es una decisión, porque nunca hubo duda”, y aunque al principio pensé que era una frase muy cierta, después de meditarlo un rato me di cuenta de que en mi caso al menos, no es aplicable. Suena muy lindo, suena muy romántico, pero creo que no es real. Siempre hay problemas, siempre hay diferencias y siempre hay momentos en que nos cuestionamos si será que estamos haciendo lo correcto, en que creemos estar a punto de tirar la toalla y de pronto, todo se resuelve. En mi caso, repito, estar con mi Castortuga sí es una decisión, elegir que sin importar lo difícil que pueda ser el día a día, o lo mucho en lo que no coincidimos, quiero despertar cada uno de mis días y verla a mi lado, construir una familia y “co-pilotear” la nave.
Dudas, problemas, fricciones? Miles… Lo único que nunca he dudado es si nos amamos lo suficiente para que valga la pena todo lo demás.
jueves, 25 de marzo de 2010
Love & Friendship
En un podcast que escuché en W Radio dijeron esto. Me pareció oportuno, lindo y sobretodo verdadero. Creo que las personas que te topas en la vida están ahí por una razón, alguna vez hablé de aquellas personas que estás destinado a conocer pase lo que pase. Hay personas que no entiendes porque se van, sin embargo suelen ser personajes que te dejan lecciones muy importantes de vida. Y hay personas que se quedan para toda la vida, aunque no lo esperes, y te convierten en esa persona que siempre has debido ser.
Practiquen su inglés y despéjense un poco.
God doesn't give you the people you want. He gives you the people you need. To help you, to hurt you, to leave you, to love you and to make you into the person you are meant to be.
People come into your life for a reason, a season or a life time. When you figure out which it is you know exactly what to do.
When someone is in your life for a reason, it is usually to meet a need you have expressed outwardly or inwardly. They have come to assist you through a difficulty. To provide you with guidance and support. To aid you phisically, emotionally or spiritually. They may seem like a Godsend and they are. They are for the reason you need them to be. Then, without any wrongdoing on your part or at an inconvenient time, this person will say or do something to bring the relationship to an end. Sometimes they die. Sometimes they walk away. Sometimes they act up and force you to take a stand. What we must realize is that our need has been met, our desire fulfilled, their work is done. The prayer you sent up has been answered and now it is time to move on.
Some people come into your life for a season, because your turn has come to share, grow or learn. They may bring you an experience of peace or make you laugh. They may teach you something you have never done. They usually give you an unbelievable amount of joy. Believe it, it is real. But only for a season.
Lifetime relationships teach you lifetime lessons, things you must build upon in order to have a solid emotional foundation. Your job is to accept the lesson, love the person and put what you have learned to use in all other relationships and areas of your life. It is said that love is blind but friendship is clairvoyant.
Practiquen su inglés y despéjense un poco.
God doesn't give you the people you want. He gives you the people you need. To help you, to hurt you, to leave you, to love you and to make you into the person you are meant to be.
People come into your life for a reason, a season or a life time. When you figure out which it is you know exactly what to do.
When someone is in your life for a reason, it is usually to meet a need you have expressed outwardly or inwardly. They have come to assist you through a difficulty. To provide you with guidance and support. To aid you phisically, emotionally or spiritually. They may seem like a Godsend and they are. They are for the reason you need them to be. Then, without any wrongdoing on your part or at an inconvenient time, this person will say or do something to bring the relationship to an end. Sometimes they die. Sometimes they walk away. Sometimes they act up and force you to take a stand. What we must realize is that our need has been met, our desire fulfilled, their work is done. The prayer you sent up has been answered and now it is time to move on.
Some people come into your life for a season, because your turn has come to share, grow or learn. They may bring you an experience of peace or make you laugh. They may teach you something you have never done. They usually give you an unbelievable amount of joy. Believe it, it is real. But only for a season.
Lifetime relationships teach you lifetime lessons, things you must build upon in order to have a solid emotional foundation. Your job is to accept the lesson, love the person and put what you have learned to use in all other relationships and areas of your life. It is said that love is blind but friendship is clairvoyant.
martes, 23 de marzo de 2010
Porque nos gusta perder el tiempo
Odio muchas cosas en la vida, aunque muchas cosas muy simples me hagan feliz, mi parte amargator necesita alimentarse de algo. En esta ocasión le toca a las comidas de negocios.
Alguna vez leí que sólo en México se cierran negocios en una cantina y a la hora de la comida. En muchos paises -no importa si son primermundistas o no- la hora de la comida es quasi sagrada. Comer los sagrados alimentos a tus horas, en un abiente relajado y sin distracciones ayuda a que rindas mejor en el día y sobre todo a recuperar energías. Sin embargo, aquí en México estamos acostumbradísimos a mezclar nuestras actividades con la hora de comer. Miles de personas comen solas en un restaurante mientras leen un libro o consultan la lap top, y otras miles, si no es que millones, comen mientras sacan smart phones, papeles y presentaciones para hablar de negocios. Igual que la cantidad de personas, miles de millones de comidas se piden para llevar, se comen frías o se comen a medias, y esto al final no es comer.
Nadie entiende que es mucho más fácil comer en 15min o 20min y regresar al trabajo que tardarse 1hr. mientras se intenta trabajar y comer. Pero lo peor es que nadie ha entendido que el ambiente informal y el alcohol no ayudan en nada a trabajar. Tal vez el alcohol ayude a cerrar un negocio, sobre todo entre idiotas y narcos, pero no entre personas medianamente pensantes y común y corrientes.
Odio las comidas de negocios. Odio que me "inviten a comer" sin la seguridad de que no tendré que pagar, nadie se pone a pensar si llevas dinero o no, ni tiene la delicadeza de avisar si corre por cuenta de la empresa o no. Odio que transgredan mi libertad de horario para ingerir mis alimentos y sobre todo, que interfieran con mi agenda.
Ir a una comida de negocios no es productivo. Se pierde mucho tiempo en las presentaciones, el intercambio de tarjetas y la introducción a los posibles temas. Estás lleno de interrupciones, de la gente, de los meseros, de la calle. Si la comida se organiza porque hay un extranjero o jefe de visita es aún peor. El 90% del tiempo se habla del susodicho, de su pais, del avión y el viaje, del asunto que lo trae por aquí, pero no de trabajo. El 10% del tiempo hay alguien, generalmente el que organizó la comida, que se quiere lucir y sólo habla de sus novedosas ideas y planes que ni siquiera existen aún. Lo poco que queda de tiempo los diferentes comensales se dedican a preguntar qué hace la demás gente, su puesto, de que la "gira", asienten con la cabeza y sonrien. Hablan de los problemas en la empresa y solamente hay críticas y opiniones de como el corporativo debería hacernos la vida más fácil. Se critica a la gente más que a su trabajo.
Al final jamás se habla de trabajo y lo poco que se habla no sirve para avanzar. Mientras tanto, pierdes valiosas horas de tu tiempo en las que te estresas pensando en lo mucho que te vas a atrasar, y que por esa improductiva comidita probablemente salgas mucho más tarde que de costumbre. Si ha esto le añades que en la comida no conoces a nadie y lo más probable es que nadie te pele, -si no es para pedirte la sal- porque están muy ocupados haciéndose los importantes, mientras a ti eso de las relaciones públicas te tiene sin cuidado, lo mejor será inventar una excusa y safarte de tan relevante evento.
Odio las comidas de negocios. Me gusta disfrutar de mi comida, saborearla, tener una charla amigable y ante todo, evitar el tema del trabajo para relajarme y despejarme un rato. Yo trabajo para vivir, no vivo para trabajar. Así que trato de no mezclar agua y aceite. Como dicen en mi otro pueblo: "donde pongas la olla, no metas la polla". A mí las R.R.P.P. me vienen guangas. Yo he aprendido que hacerle la barba al director, asistir a todo evento posible y "hacerte ver", sirven para un carajo. Lo importante es lo que haces en tu trabajo, los resultados que das. Muchas veces he oido frases como: "es mi cuate pero es un inútil", "es buena gente pero no tiene idea del negocio", "es inteligente pero toma decisiones desastrosas". Y otras veces he oido lo inesperado: "Es un hígado, pero es un genio", "Es medio autista pero tiene unas ideas increíbles", "Es un antipático pero en su chamba, mis respetos". ¿Y saben quiénes se quedan en las chambas cuando hay recortes? Los hígados, los autistas y los antipáticos. Así que la verdad, las comidas de negocios me tienen sin cuidado.
Pero de verdad las odio. JAJAJA
Alguna vez leí que sólo en México se cierran negocios en una cantina y a la hora de la comida. En muchos paises -no importa si son primermundistas o no- la hora de la comida es quasi sagrada. Comer los sagrados alimentos a tus horas, en un abiente relajado y sin distracciones ayuda a que rindas mejor en el día y sobre todo a recuperar energías. Sin embargo, aquí en México estamos acostumbradísimos a mezclar nuestras actividades con la hora de comer. Miles de personas comen solas en un restaurante mientras leen un libro o consultan la lap top, y otras miles, si no es que millones, comen mientras sacan smart phones, papeles y presentaciones para hablar de negocios. Igual que la cantidad de personas, miles de millones de comidas se piden para llevar, se comen frías o se comen a medias, y esto al final no es comer.
Nadie entiende que es mucho más fácil comer en 15min o 20min y regresar al trabajo que tardarse 1hr. mientras se intenta trabajar y comer. Pero lo peor es que nadie ha entendido que el ambiente informal y el alcohol no ayudan en nada a trabajar. Tal vez el alcohol ayude a cerrar un negocio, sobre todo entre idiotas y narcos, pero no entre personas medianamente pensantes y común y corrientes.
Odio las comidas de negocios. Odio que me "inviten a comer" sin la seguridad de que no tendré que pagar, nadie se pone a pensar si llevas dinero o no, ni tiene la delicadeza de avisar si corre por cuenta de la empresa o no. Odio que transgredan mi libertad de horario para ingerir mis alimentos y sobre todo, que interfieran con mi agenda.
Ir a una comida de negocios no es productivo. Se pierde mucho tiempo en las presentaciones, el intercambio de tarjetas y la introducción a los posibles temas. Estás lleno de interrupciones, de la gente, de los meseros, de la calle. Si la comida se organiza porque hay un extranjero o jefe de visita es aún peor. El 90% del tiempo se habla del susodicho, de su pais, del avión y el viaje, del asunto que lo trae por aquí, pero no de trabajo. El 10% del tiempo hay alguien, generalmente el que organizó la comida, que se quiere lucir y sólo habla de sus novedosas ideas y planes que ni siquiera existen aún. Lo poco que queda de tiempo los diferentes comensales se dedican a preguntar qué hace la demás gente, su puesto, de que la "gira", asienten con la cabeza y sonrien. Hablan de los problemas en la empresa y solamente hay críticas y opiniones de como el corporativo debería hacernos la vida más fácil. Se critica a la gente más que a su trabajo.
Al final jamás se habla de trabajo y lo poco que se habla no sirve para avanzar. Mientras tanto, pierdes valiosas horas de tu tiempo en las que te estresas pensando en lo mucho que te vas a atrasar, y que por esa improductiva comidita probablemente salgas mucho más tarde que de costumbre. Si ha esto le añades que en la comida no conoces a nadie y lo más probable es que nadie te pele, -si no es para pedirte la sal- porque están muy ocupados haciéndose los importantes, mientras a ti eso de las relaciones públicas te tiene sin cuidado, lo mejor será inventar una excusa y safarte de tan relevante evento.
Odio las comidas de negocios. Me gusta disfrutar de mi comida, saborearla, tener una charla amigable y ante todo, evitar el tema del trabajo para relajarme y despejarme un rato. Yo trabajo para vivir, no vivo para trabajar. Así que trato de no mezclar agua y aceite. Como dicen en mi otro pueblo: "donde pongas la olla, no metas la polla". A mí las R.R.P.P. me vienen guangas. Yo he aprendido que hacerle la barba al director, asistir a todo evento posible y "hacerte ver", sirven para un carajo. Lo importante es lo que haces en tu trabajo, los resultados que das. Muchas veces he oido frases como: "es mi cuate pero es un inútil", "es buena gente pero no tiene idea del negocio", "es inteligente pero toma decisiones desastrosas". Y otras veces he oido lo inesperado: "Es un hígado, pero es un genio", "Es medio autista pero tiene unas ideas increíbles", "Es un antipático pero en su chamba, mis respetos". ¿Y saben quiénes se quedan en las chambas cuando hay recortes? Los hígados, los autistas y los antipáticos. Así que la verdad, las comidas de negocios me tienen sin cuidado.
Pero de verdad las odio. JAJAJA
jueves, 11 de marzo de 2010
La Roomy
Me parece justo presentar oficialmente a nuestra nueva autora de este blog: La Sra. Marlekas.
La roomy es todo un personaje. La conocimos Conso y yo desde hace ya más de 10 años cuando éramos unas pubertas estudiando la secundaria, por lo que se imaginarán que tenemos muchas historias que contar. Aunque al principio no éramos exactamente cercanas (porque ella me robó a mi mejor amiga, jajajaja) con el tiempo descubrimos que teníamos mucho más en común de lo que hubiéramos podido imaginar.
Mar me abrió las puertas de su casa cuando mi familia las cerró y eso es algo que nunca podré terminar de agradecerle. Se convirtió en mi roomy, apoyo incondicional, confidente, compañera de enfermedad, doctora corazón y cómplice de mil y un cuentos. Cada "temporada" ha sido un escalón más en esta escalera interminable que llamamos vida, y siempre nos ha dejado un claro mensaje: podemos contra esto y más.
A la mujer más activista, noble, inteligente, audaz, valiente, entregada, divertida y mejor compañía para un largo camino, le damos la bienvenida a este espacio.
La roomy es todo un personaje. La conocimos Conso y yo desde hace ya más de 10 años cuando éramos unas pubertas estudiando la secundaria, por lo que se imaginarán que tenemos muchas historias que contar. Aunque al principio no éramos exactamente cercanas (porque ella me robó a mi mejor amiga, jajajaja) con el tiempo descubrimos que teníamos mucho más en común de lo que hubiéramos podido imaginar.
Mar me abrió las puertas de su casa cuando mi familia las cerró y eso es algo que nunca podré terminar de agradecerle. Se convirtió en mi roomy, apoyo incondicional, confidente, compañera de enfermedad, doctora corazón y cómplice de mil y un cuentos. Cada "temporada" ha sido un escalón más en esta escalera interminable que llamamos vida, y siempre nos ha dejado un claro mensaje: podemos contra esto y más.
A la mujer más activista, noble, inteligente, audaz, valiente, entregada, divertida y mejor compañía para un largo camino, le damos la bienvenida a este espacio.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Sobre las Expectativas de Empleo
Muchas son las cosas que se pueden decir sobre el terrible desempeño del país, el gobierno federal, local y otros muchos actores en cuestión de empleo. Yo creo que mucho más allá de lo que podemos esperar que otros hagan, debemos empezar a hacer nosotros mismos.
Sé que sonará a comercial, pero el día de ayer se lanzó un estudio de la empresa Manpower que habla sobre las expectativas de los empleadores respecto a la dinámica trimestral anticipada del mercado laboral. Hablando de México en particular, se ubicó en el medio de la tabla mundial pero casi al final de la tabla del continente americano, como es lógico, con nuestros vecinos del norte y Canadá.
Entre muchas cosas que podrían surgir en torno a este tema, mi reflexión del día de hoy está enfocada a que aún cuando crucifiquemos a todo aquél responsable directa o indirectamente en la generación y calidad del empleo, nuestro país ha logrado sortear mucho más decorosamente que la mayoría de las economías europeas la crisis. Si bien es cierto que queda mucho por hacer, es importante considerar que no es una labor de una élite de gobierno o de negocios, es cuestión de una visión y trabajo diario de cada uno de nosotros. Es muy sencillo quejarnos de lo mal que somos gobernados, de las pésimas decisiones que se toman en las sedes gubernamentales y lo mucho mejor que lo haríamos nosotros, pero somos incapaces de tomar decisiones apropiadas para nuestro espacio de gobernabilidad: nuestra propia vida. ¿Cuántos de nosotros vivimos esperando una gran oportunidad, un nuevo empleo o tener un negocio propio para dejar de ser explotados por alguien más? Podría casi decir que el 99% de nosotros lo hace o lo ha hecho en algún momento, y ese 1% restante está esperando jubilarse. Ahora bien, ¿cuántos de nosotros hemos hecho algo para que esto suceda? Buscar un nuevo empleo, hacers siquiera un plan de negocios para un nuevo proyecto, tratar de hacer un cambio dentro de nuestra propia organización... opciones hay muchas, lo que hace falta es determinación y constancia. Si dejáramos de rendirnos cada vez que topamos con una dificultad o tuviéramos el valor de salir de nuestra zona de confort para buscar ese gran sueño, seguro obtendríamos mejores resultados o dejaríamos de andar por ahí creyendo que todo es culpa de alguien más sin afrontar nuestra responsabilidad en ello.
En un país con más de 107 millones de mexicanos, debe haber al menos igual cantidad de sueños, ideas innovadoras y ganas de cambiar a este país, el problema es que esa cantidad no es equiparable con las personas dispuestas a sacrificar todo por apostar a una idea que es, en su mente, lo mejor que podría pasarle al mundo. Creo firmemente que cuando crees en algo pones la vida en ello, y aunque estoy consciente de que hay muchos factores circunstanciales que pueden afectar tus decisiones o campo de acción, creo también que la decisión, inteligencia y visión te hacen sobreponerte a cualquier obstáculo. Por cada 500 NO, hay 501 maneras de lograr lo que queremos, si es que en verdad lo queremos. No podemos exigir al exterior que crea en nosotros, cuando nosotros mismos no lo hacemos.
Y después de todo este rollo, no me queda más que cerrar diciendo que creo en este país que muchas veces me ha desilusionado, pero también me ha dado muchas oportunidades; que creo en su gente y que sólo si nosotros lo queremos podremos salir de esta terrible crisis que nos ha golpeado a nivel mundial.
http://www.noroeste.com.mx/publicaciones.php?id=564006&id_seccion=4
Sé que sonará a comercial, pero el día de ayer se lanzó un estudio de la empresa Manpower que habla sobre las expectativas de los empleadores respecto a la dinámica trimestral anticipada del mercado laboral. Hablando de México en particular, se ubicó en el medio de la tabla mundial pero casi al final de la tabla del continente americano, como es lógico, con nuestros vecinos del norte y Canadá.
Entre muchas cosas que podrían surgir en torno a este tema, mi reflexión del día de hoy está enfocada a que aún cuando crucifiquemos a todo aquél responsable directa o indirectamente en la generación y calidad del empleo, nuestro país ha logrado sortear mucho más decorosamente que la mayoría de las economías europeas la crisis. Si bien es cierto que queda mucho por hacer, es importante considerar que no es una labor de una élite de gobierno o de negocios, es cuestión de una visión y trabajo diario de cada uno de nosotros. Es muy sencillo quejarnos de lo mal que somos gobernados, de las pésimas decisiones que se toman en las sedes gubernamentales y lo mucho mejor que lo haríamos nosotros, pero somos incapaces de tomar decisiones apropiadas para nuestro espacio de gobernabilidad: nuestra propia vida. ¿Cuántos de nosotros vivimos esperando una gran oportunidad, un nuevo empleo o tener un negocio propio para dejar de ser explotados por alguien más? Podría casi decir que el 99% de nosotros lo hace o lo ha hecho en algún momento, y ese 1% restante está esperando jubilarse. Ahora bien, ¿cuántos de nosotros hemos hecho algo para que esto suceda? Buscar un nuevo empleo, hacers siquiera un plan de negocios para un nuevo proyecto, tratar de hacer un cambio dentro de nuestra propia organización... opciones hay muchas, lo que hace falta es determinación y constancia. Si dejáramos de rendirnos cada vez que topamos con una dificultad o tuviéramos el valor de salir de nuestra zona de confort para buscar ese gran sueño, seguro obtendríamos mejores resultados o dejaríamos de andar por ahí creyendo que todo es culpa de alguien más sin afrontar nuestra responsabilidad en ello.
En un país con más de 107 millones de mexicanos, debe haber al menos igual cantidad de sueños, ideas innovadoras y ganas de cambiar a este país, el problema es que esa cantidad no es equiparable con las personas dispuestas a sacrificar todo por apostar a una idea que es, en su mente, lo mejor que podría pasarle al mundo. Creo firmemente que cuando crees en algo pones la vida en ello, y aunque estoy consciente de que hay muchos factores circunstanciales que pueden afectar tus decisiones o campo de acción, creo también que la decisión, inteligencia y visión te hacen sobreponerte a cualquier obstáculo. Por cada 500 NO, hay 501 maneras de lograr lo que queremos, si es que en verdad lo queremos. No podemos exigir al exterior que crea en nosotros, cuando nosotros mismos no lo hacemos.
Y después de todo este rollo, no me queda más que cerrar diciendo que creo en este país que muchas veces me ha desilusionado, pero también me ha dado muchas oportunidades; que creo en su gente y que sólo si nosotros lo queremos podremos salir de esta terrible crisis que nos ha golpeado a nivel mundial.
http://www.noroeste.com.mx/publicaciones.php?id=564006&id_seccion=4
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